Sé que mientras pierdo el conocimiento pienso en algo, pero no logro descubrir en qué.
Estoy mareada, no paro de dar vueltas, mi último recuerdo es el abrazo con mi madre. Mi estómago está más revuelto que mis pensamientos. Hay luz, pero tanta velocidad no me permite distinguir donde me encuentro. Estoy sentada. De a poco la velocidad disminuye. Me doy cuenta que estoy sentada en una calesita de plaza con muchos colores. Miro a mi alrededor, no veo más que cortinas de agua que se despliegan en torno a mí. Tengo calor.
Este lugar se empieza a llenar de agua, toca la planta de mis pies (me gusta). Ya va por mis tobillos, (el agua no llegará por sobre mi, ¿no?) me resulta sumamente tranquilizante ver las gotas caer, trato de no pensar. Al mirar a mi derecha observo que al reflejarse con el sol se crea un hermoso arcoíris. Ya está por sobre mis rodillas, no quiero ponerme nerviosa. En lo más profundo de mi ser, sé que no puedo ahogarme.
En un abrir y cerrar de ojos el agua traspasa mi cadera. Estoy dudando acerca de mi futuro en este lugar, el sudor de mis manos se mezcla con las gotas. Miro hacia arriba, hay grandes nubarrones de color grisáceo. Refucila. El sol se tapó y el arcoíris desapareció. La cristalina agua de las cortinas se convirtió en un líquido espeso cuya pureza pasó a menor plano. Tengo sed, mucha sed. Ahora me arrepiento de no haber bebido el agua unos instantes antes.
Por dentro siento que las paredes de mis venas, que mis músculos, lo más profundo de mis tejidos crujen. Siento descascararme por dentro. El agua llega a mi cuello. Algo toca mis rodillas. ¡Quiero gritar, mas no puedo!. En caso de hacerlo corro riesgos de que ese líquido viscoso inunde mi boca, pase por mi garganta y clame mi sed.
No sé de qué está hecho, su color es casi negro, y está llegando a mi nariz. Creo que moriré. Hago acopio de fuerzas, cierro los ojos, abro la boca (dejo entrar una pequeña cantidad del líquido, pasa por mis dientes, paladar y lengua para concluir en mi garganta. Es refrescante y su sabor no es en absoluto, desagradable (es dulce). El líquido ya llega a mi entre ceja. Intento nadar para poder respirar, continúo bebiendo, me siento mucho mejor ahora. Empieza a llover, pero el agua no moja, no limpia. El viscoso líquido se mantiene impregnado en mi ropa y en mi piel, ese algo que hoy toco mi rodilla ahora toca mi tobillo, se aferra a mí y logro entrar enteramente en pánico.
Intento soltarme pero no puedo. Estoy luchando, siento que me veo desde afuera, que veo en cámara lenta la manera en que me hundo. Mantengo la respiración, pero mi baja resistencia pulmonar no me permite mantenerme consiente por mucho tiempo.
Sé que mientras pierdo el conocimiento pienso en algo, pero no puedo descubrir en qué.
martes, 13 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario